Pues los poetas son
pequeños animales en disturbio
con la sed en los ojos y en la
garganta amor


(Jesús Hilario Tundidor)

viernes, 30 de octubre de 2015

Vida En Las Ciudades (VI)



Un poco más curtida por el tiempo
danza la hiedra tras los patios intactos.
Sus pasos nacieron donde el pasado de alguien.

El hijo de madera se ha convertido
en el espantapájaros del domingo;
junto a un sombrero y un abrigo descansa la estaca.
Y pensó en el perro
al que los ladrones desnudos acallaban fácilmente,
conjugando dos pasados.

¿Sabes, amigo, que la noche no cae del cielo?
Pero nadie te repudiará si sabes danzar
la marcha de los soldados de paja.


2 comentarios:

J. R. Infante dijo...

Poesía urbana que llega al alma. Un abrazo, Rafael.

María José Collado dijo...

Lentitud en cada cosa, la costra del tiempo sobre ellas.Un saludo.